Guía completa
En Albacete conviven dos tipos de conductor diésel muy distintos. Uno sale cada día por la A-31 hacia La Roda o por la A-30 hacia Hellín y hace decenas de kilómetros a velocidad constante. El otro usa el coche para ir y volver del trabajo dentro de la ciudad, o hasta el polígono de Campollano, en trayectos de diez minutos. Al primero el filtro de partículas casi nunca le da guerra. Al segundo, bastante más.
Por qué depende tanto del uso
El filtro de partículas atrapa el hollín que sale del motor diésel. Cuando se va llenando, la centralita programa una regeneración: sube la temperatura de los gases para quemar ese hollín y convertirlo en ceniza. Para que funcione, el coche necesita circular un rato a régimen sostenido con el escape bien caliente.
En autovía eso pasa solo, sin que te enteres. En ciudad, con arranques en frío y paradas constantes, la regeneración empieza y se corta al apagar el motor. Tras varios intentos fallidos, el filtro se colmata, se enciende el testigo y, si se sigue así, el coche entra en modo emergencia. En invierno, con las mañanas heladas, el motor tarda aún más en coger temperatura y el problema se agrava.
Opciones, de la más sencilla a la más completa
Trayecto de regeneración. Si el testigo acaba de encenderse y el coche no está limitado, a veces basta con hacer un recorrido por autovía a régimen constante durante un buen rato. El manual de tu coche suele indicarlo.
Regeneración forzada en taller. Con el equipo de diagnosis ordenamos al motor que regenere en parado o en marcha, controlando temperaturas. Es la solución cuando el filtro está lleno pero sano.
Limpieza con desmontaje. Si la carga es muy alta o hay mucha ceniza, que no se quema, desmontamos el filtro y lo limpiamos. Lleva más tiempo, pero recupera filtros que de otra forma habría que cambiar.
Sustitución. Solo cuando el filtro está fundido, agrietado o tiene tanta ceniza que no se recupera.
Lo que hay que mirar antes de limpiar
Un filtro rara vez se atasca sin motivo. Antes de tocarlo revisamos lo que puede estar provocando el exceso de hollín o impidiendo la regeneración: una EGR que no cierra, inyectores que gotean, un termostato abierto que mantiene el motor frío, un sensor de presión diferencial que mide mal o calentadores defectuosos. Si no se corrige la causa, el filtro limpio vuelve a llenarse en poco tiempo.
También revisamos el aceite. Las regeneraciones interrumpidas pueden hacer que suba el nivel por dilución con gasóleo, y un aceite así lubrica peor.
Lo que no hacemos
No eliminamos el filtro ni lo anulamos por software. Es ilegal, el coche no pasa la ITV y emite más de lo homologado.
Un consejo para el uso urbano
Si tu coche es diésel y lo usas casi siempre en ciudad, intenta hacer un trayecto por carretera de vez en cuando, y si notas el ventilador funcionando tras apagar o el ralentí más alto de lo normal, no apagues el motor: probablemente esté regenerando. El coste depende del modelo y del estado; pide presupuesto sin compromiso en contacto.