Guía completa

Quien cuida el aceite cuida el motor. Es un mantenimiento sencillo, rápido y sin misterio, pero dejarlo pasar es una de las causas más frecuentes de averías caras: turbos que se quedan sin engrase, cadenas de distribución que se estiran antes de tiempo, filtros de partículas que se colmatan. En esta página te contamos cómo lo hacemos y qué tiene de particular el uso en esta zona.

Lo que hacemos en cada cambio

  1. Comprobamos qué aceite pide tu motor. No basta con la viscosidad que pone en la etiqueta: cada fabricante exige una norma concreta y en los diésel modernos eso afecta directamente al filtro de partículas y al catalizador.
  2. Vaciamos con el motor templado, que es cuando el aceite arrastra mejor los restos. Cambiamos el filtro y la arandela del tapón, que es de un solo uso.
  3. Rellenamos con la cantidad indicada y comprobamos el nivel tras arrancar y esperar.
  4. Revisamos los demás filtros según el plan: aire, habitáculo y, en diésel, combustible.
  5. Aprovechamos que el coche está en alto para mirar fugas, frenos, neumáticos, guardapolvos y escape.
  6. Ponemos a cero el indicador de servicio.

Polvo, autovía y kilómetros: el uso de la zona

Albacete tiene un perfil de uso bastante marcado, y eso se nota en el aceite y en los filtros.

Por un lado, la llanura manchega es seca y ventosa. El polvo en suspensión, y sobre todo el de los caminos agrícolas, llega al filtro de aire mucho antes que en una zona húmeda. Un filtro de aire saturado no deja respirar al motor y en un diésel se traduce en más humo, más hollín y más trabajo para el filtro de partículas. El de habitáculo se carga igual y con él baja el caudal del aire acondicionado.

Por otro, muchos coches hacen trayectos largos por la A-31 o la A-30. Es un uso amable con el aceite, porque el motor trabaja a temperatura estable. En cambio, los coches que solo se mueven por ciudad o entre el pueblo y el polígono, con arranques en frío en invierno, acumulan humedad y combustible sin quemar en el aceite y lo degradan antes.

Y el parque tiene muchos diésel de alto kilometraje. En esos motores conviene vigilar el consumo de aceite entre cambios: un poco es normal; si la varilla baja mucho, hay que buscar por qué.

Las heladas y el arranque

En las mañanas muy frías de invierno el aceite está espeso y tarda unos segundos en llegar a todas partes. Un aceite con la especificación correcta fluye mejor en frío y protege en ese primer momento, que es cuando más desgaste se produce. No pongas el motor a altas vueltas nada más arrancar; deja que coja algo de temperatura circulando suave.

Antes de tu cita

Si sabes cuándo fue el último cambio, tráelo anotado o enséñanos el libro de mantenimiento. El coste depende del modelo y del aceite que lleve; pide presupuesto sin compromiso en contacto. Si te toca revisión completa, consulta la página de revisión y mantenimiento.