Guía completa
Una pieza que hace química
El catalizador es un bloque cerámico con miles de canales muy finos recubiertos de metales que, a alta temperatura, transforman los gases más contaminantes del escape en otros menos nocivos. No tiene piezas móviles y, en un motor sano, puede durar muchísimo. Cuando falla, casi siempre es porque algo ha llegado hasta él que no debería: gasolina sin quemar, aceite, refrigerante o un golpe.
El coche lo vigila con dos sondas, una antes y otra después. Si la segunda ve casi lo mismo que la primera, la centralita concluye que el catalizador ha perdido eficacia y enciende el testigo.
Tres caminos para acabar con un catalizador
El primero es el fallo de encendido. Si un cilindro no quema por una bujía o una bobina, la mezcla llega al catalizador y arde allí dentro. La temperatura se dispara y el cerámico se funde o se agrieta. Por eso un testigo de motor parpadeando es una señal para no forzar.
El segundo es el consumo de aceite. Un turbo con retenes gastados, aros de pistón cansados o un respiradero que no funciona mandan aceite a la combustión. La ceniza tapona los canales del catalizador poco a poco. En coches con mucho kilometraje, como tantos de los que circulan por la provincia, es una causa frecuente.
El tercero es mecánico: un golpe en los bajos o un choque térmico. Pasar por un charco grande con el escape muy caliente tras un trayecto largo puede agrietar el cerámico.
Antes de cambiar, comprobar
No condenamos el catalizador por un código. Primero miramos las sondas lambda, porque una sonda posterior envejecida puede dar la misma lectura que un catalizador agotado. Revisamos fugas de escape antes de las sondas, que meten aire y falsean los valores. Y buscamos la causa de fondo: encendido, inyección, consumo de aceite. Si ese origen no se arregla, el catalizador nuevo tendrá los días contados.
Uso de autovía frente a ciudad
En la zona de Albacete es habitual hacer muchos kilómetros por autovía, por ejemplo por la A-31 hacia La Roda o la A-30 hacia Hellín. Es el uso ideal para un catalizador: alcanza su temperatura de trabajo y se mantiene limpio. El problema está en los coches que solo hacen trayectos muy cortos, sobre todo en invierno con mañanas muy frías. El catalizador apenas se calienta, se acumulan depósitos y las sondas tardan más en trabajar.
Lo que no hacemos
No vaciamos catalizadores ni los anulamos. Es ilegal, el coche no pasa la inspección de gases y queda fuera de su homologación. Reparamos para que el sistema funcione como debe.
El coste depende del modelo y del estado; pide presupuesto sin compromiso en contacto. Si el código apunta a las sondas, consulta la página de sonda lambda.