Guía completa
Qué hace y por qué importa
La sonda lambda está atornillada al escape y mide cuánto oxígeno queda en los gases. Con ese dato, la centralita sabe si la mezcla de aire y gasolina va rica o pobre y la corrige continuamente. Si la sonda responde tarde o da valores falsos, el motor quema más de la cuenta, contamina más y el catalizador sufre.
La mayoría de coches de gasolina llevan al menos dos: la anterior, que regula la mezcla, y la posterior, que comprueba que el catalizador hace su trabajo.
Antes o después del catalizador: no es lo mismo
Sonda anterior. Es la que manda. Si falla, se nota en la conducción: consumo más alto, ralentí irregular, falta de finura. Los códigos suelen hablar de respuesta lenta o de circuito del calentador.
Sonda posterior. No regula la mezcla, solo vigila. Si falla, el coche puede ir bien, pero aparece el testigo de motor y a menudo un código de eficiencia del catalizador. Muchos clientes llegan convencidos de que necesitan un catalizador nuevo cuando lo que falla es esta sonda.
Distinguirlo es sencillo con los datos en vivo: la sonda anterior debe oscilar rápido; la posterior, en un catalizador sano, se mantiene bastante estable. Si las dos dibujan lo mismo, el catalizador ya no trabaja. Si la posterior hace cosas raras sin motivo, la sospechosa es ella.
Lo que puede estar engañando a la sonda
Cambiar una sonda que no es culpable es tirar el dinero. Antes revisamos:
- Fugas en el escape antes de la sonda: entra aire y la sonda cree que la mezcla es pobre.
- Tomas de aire en la admisión, por un manguito o una junta.
- Inyectores o bujías que fallan y dejan combustible sin quemar.
- Consumo de aceite o refrigerante, que contaminan la sonda y la dejan inservible en poco tiempo.
Si alguno de estos problemas existe, se arregla primero. De lo contrario, la sonda nueva acabaría igual que la vieja.
Kilómetros de autovía y sondas viejas
Por Albacete pasan muchos coches que hacen trayectos largos: la A-31 hacia Madrid o Alicante, la A-30 hacia Murcia, o la carretera a Almansa. En ese uso la sonda trabaja en buenas condiciones, a temperatura estable, y suele durar. El problema es que con muchos kilómetros encima se vuelve perezosa poco a poco, y como el conductor se acostumbra al consumo, tarda en notarlo.
Si tu gasolina ha empezado a gastar más sin motivo y no hay otra explicación, es una de las primeras cosas que miramos.
El cambio en sí
La sonda va roscada en un escape que ha pasado por muchos ciclos de calor, así que la rosca suele estar agarrotada. La aflojamos con el escape templado y con cuidado para no dañar el alojamiento. La nueva se monta con el apriete correcto y su cableado bien sujeto lejos del calor. Después comprobamos en datos en vivo que la mezcla se corrige con normalidad.
El coste depende del modelo y de la sonda que haya que cambiar. Pide presupuesto sin compromiso.