Guía completa
De menos a más grave
Perder refrigerante no siempre significa una avería seria. Para explicarlo solemos ordenar las causas como una escalera: empezamos por el peldaño más sencillo y solo subimos cuando el anterior queda descartado.
Primer peldaño, el tapón. El tapón del depósito de expansión lleva una válvula que mantiene la presión del circuito. Si la goma está vieja, deja escapar vapor cuando el motor está caliente y el nivel baja poco a poco sin rastro visible. Es la causa más barata y más olvidada, y lo comprobamos siempre.
Segundo peldaño, manguitos y abrazaderas. La goma envejece con el calor del vano motor y con los cambios de temperatura. En la llanura manchega, con veranos muy calurosos y noches de invierno bajo cero, ese ciclo es exigente. Un manguito que se ha vuelto duro o que se agrieta cerca de la abrazadera puede gotear solo cuando está caliente.
Tercer peldaño, el radiador. Los tanques de plástico se agrietan y los paneles de aluminio sufren con los golpes de gravilla. En coches que hacen mucha A-31 o A-30 a velocidad de autovía, el frontal recibe muchos impactos.
Cuarto peldaño, bomba de agua y termostato. La bomba tiene un pequeño orificio de control que gotea cuando el retén interno empieza a fallar. A veces solo deja una mancha seca de color junto a la polea. El termostato, por su parte, puede perder por su junta.
Quinto peldaño, intercambiadores internos. En muchos motores el refrigerante pasa también por el enfriador de aceite o por el de la EGR. Si uno de ellos falla por dentro, el líquido desaparece sin salir fuera, o aparece mezclado con el aceite.
Último peldaño, la junta de culata. Es la que todo el mundo teme. Puede dar humo blanco persistente, burbujas en el depósito, presión excesiva en los manguitos o mezcla con el aceite. Antes de pronunciar esas palabras, hacemos una prueba de gases en el refrigerante.
Por qué no conviene ir rellenando
Ir añadiendo líquido cada pocos días parece una solución, pero tiene trampa. Cada vez que el nivel baja, el motor trabaja más caliente en algunas zonas, y si lo rellenas con agua, el circuito pierde protección contra la congelación y la corrosión. En Albacete, con heladas cada invierno, eso puede acabar en un bloque o un radiador dañados por el hielo.
Para un viaje largo
Si vas a salir hacia Hellín, Almansa o más lejos y has notado que el nivel baja, no lo dejes para la vuelta. Una fuga que con el coche en ciudad es lenta puede acelerarse con horas de autovía y calor. Mira el nivel con el motor frío, nunca abras el tapón en caliente y, si la aguja de temperatura se mueve de su sitio, para.
Al terminar
Tras reparar, rellenamos con el tipo de refrigerante que marca el fabricante, purgamos el aire del circuito y comprobamos que la temperatura se estabiliza y que el ventilador entra cuando debe. Si el líquido estaba viejo o mezclado, te recomendamos un cambio completo del refrigerante del motor.