Guía completa

Abres el depósito del refrigerante y ves una capa marrón, aceitosa, flotando. O quitas el tapón del aceite y hay una pasta parecida a la mayonesa. Lo primero que piensa casi todo el mundo es «la junta de culata». A veces lo es. Pero muchas veces el culpable es otro: el enfriador de aceite.

Qué es y dónde está

Muchos motores, sobre todo diésel y turboalimentados, llevan un pequeño intercambiador en el que el aceite del motor cede calor al líquido refrigerante. Suele ir en la base del filtro de aceite o atornillado al bloque, y está formado por placas finas separadas por juntas. El aceite circula por un lado; el refrigerante, por el otro. Mientras las placas y las juntas aguantan, nunca se tocan.

Con los años, los ciclos de calor y frío y la presión interna acaban por abrir una fisura o endurecer una junta. Entonces hay dos posibilidades: fuga hacia fuera, que se ve como una mancha de aceite junto al filtro, o fuga interna, donde un líquido pasa al otro.

Cómo distinguirlo de otras averías

Este es el punto en el que más cuidado ponemos, porque las soluciones son muy distintas:

SíntomaEnfriador de aceiteJunta de culata
Aceite en el refrigeranteMuy habitualPosible
Burbujas en el depósito con el motor en marchaRaroHabitual
Humo blanco persistenteRaroHabitual
Recalentamiento rápidoA vecesHabitual

La tabla orienta, pero no decide. Para confirmar hacemos una prueba de presión del circuito de refrigeración y, si hace falta, un análisis de gases en el líquido. Solo cuando está claro cambiamos piezas.

Qué hacer si lo detectas en carretera

Si ves que el nivel de refrigerante baja, que el aceite tiene un aspecto extraño o que la temperatura sube más de lo habitual, no sigas forzando el motor. Para en un lugar seguro, deja que se enfríe y no abras el tapón del radiador en caliente. Un motor que trabaja con aceite contaminado puede dañar cojinetes y turbo en poco tiempo, y eso convierte una reparación moderada en otra mucho mayor.

Un aviso sobre el invierno

En las mañanas frías de Albacete, si el coche solo hace trayectos cortos, es normal encontrar algo de pasta clara en el tapón del aceite. Es condensación: el motor no llega a calentar lo suficiente para evaporar la humedad. Si el nivel de refrigerante no baja y el aceite de la varilla está bien, no hay avería. Un trayecto largo por autovía suele hacerla desaparecer.

La reparación, y lo que viene después

Cambiar el enfriador es solo la mitad del trabajo. Si los líquidos se han mezclado, hay que dejar los dos circuitos limpios, porque el aceite que queda en el sistema de refrigeración ataca manguitos y reduce la capacidad de enfriar, y el refrigerante en el aceite le quita propiedades. Lavamos el circuito de refrigeración y cambiamos aceite y filtro, a veces más de una vez.

Después recomendamos una revisión a los pocos kilómetros para comprobar que todo sigue limpio. En verano, con el calor de la zona y muchos kilómetros por la A-31 o la A-30, un motor que enfría bien el aceite es un motor que dura. El coste depende del modelo y del estado; pide presupuesto sin compromiso en contacto.