Guía completa

Un caso típico de enero

Pongamos un caso que encaja con lo que vemos cada invierno: un conductor de Chinchilla de Montearagón trae su coche una mañana de enero. Cuenta que, desde que han empezado las heladas, el motor tarda en arrancar: gira y gira hasta que por fin prende. Una vez en marcha va bien, aunque alguna vez ha notado un tirón al ralentí en un semáforo. Hace dos días se encendió el testigo de motor.

Con la máquina de diagnosis aparece un código del sensor de árbol de levas. La tentación sería pedir la pieza y cambiarla. No lo hacemos así, y te contamos por qué.

Primero, la señal

El sensor de árbol de levas lee una rueda o unas marcas en el árbol y le dice a la centralita en qué fase está cada cilindro. Con esa información, junto con la del sensor de cigüeñal, la centralita sabe a qué cilindro toca inyectar y, en gasolina, cuándo dar chispa.

Lo primero que miramos es la señal en vivo con el motor arrancando y al ralentí. Si llega limpia y constante, el sensor probablemente está bien y el código viene de otro sitio. Si se corta o llega deformada, seguimos investigando.

En este ejemplo, la señal se cortaba a ratos. Pero antes de culpar al sensor revisamos el conector: alimentación, masa y continuidad del cable hasta la centralita. Con los cambios fuertes de temperatura de esta zona, entre noches heladas y mediodías templados, los conectores sufren condensación y algunos pines acaban con verdín. Un mal contacto ahí da exactamente los mismos síntomas.

Segundo, la sincronización

Hay un tipo de código que nos hace parar en seco: los de correlación entre árbol de levas y cigüeñal. Indican que las dos señales no cuadran entre sí. Puede ser un sensor que lee mal, sí. Pero también puede ser que la cadena de distribución se haya estirado o que la correa haya saltado un diente.

Si cambiamos el sensor y el problema era la distribución, el cliente se va con la pieza nueva y el riesgo intacto. Por eso, cuando aparece ese código, comprobamos el calado antes de tocar nada. Si la distribución está desfasada, lo que toca es una reparación de distribución, no un sensor.

Cómo se resuelve

En un caso así, si el calado está correcto y el conector, limpio, el sensor es el que falla de forma intermitente con el frío. Lo sustituimos, borramos averías y repetimos la prueba de arranque con el motor completamente frío para confirmar que prende a la primera.

Si te pasa algo parecido

Anota cuándo aparece el fallo: en frío, en caliente, después de repostar, al ralentí. Esa información ayuda mucho. El coste depende del modelo y del acceso al sensor, que en algunos motores está a la vista y en otros escondido tras varias piezas. Pide presupuesto sin compromiso y lo vemos con calma.