Guía completa
Una palabra con muchos significados
Cuando alguien dice «reprogramar la centralita», puede estar pensando en cosas muy distintas. Antes de hablar de nada, conviene aclarar de cuál se trata, porque cambia por completo el trabajo, el tiempo y lo que se puede hacer legalmente. Estos son los casos que más vemos.
Cuando el fabricante ha corregido algo
Los coches actuales llevan decenas de unidades de control, y sus fabricantes publican actualizaciones de software igual que se actualiza un teléfono. Algunas corrigen arranques difíciles en frío, tirones a ciertas revoluciones, avisos falsos en el cuadro o fallos en la gestión del filtro de partículas. Si tu coche tiene un comportamiento extraño que no deja una avería concreta, comprobar si existe una versión más reciente es uno de los primeros pasos.
Las mañanas heladas de Albacete son buen ejemplo: algunos fallos de arranque o de ralentí en frío solo aparecen en invierno, y a veces la solución es software y no una pieza.
Cuando se ha cambiado una centralita
Si la unidad de control del motor, del cambio o de la carrocería se ha averiado y se sustituye, la nueva llega en blanco o con datos de otro coche. Hay que programarla con el software correcto, adaptarla a tu vehículo y emparejarla con el inmovilizador. Sin eso, el coche puede no arrancar o funcionar de forma errática.
Cuando se cambia una pieza que necesita presentarse
Muchos componentes modernos no basta con montarlos. Los inyectores de un diésel llevan un código de calibración que hay que introducir en la centralita. Algunas baterías se deben registrar para que el alternador las cargue correctamente. Faros, módulos de confort o sensores también pueden necesitar codificación. En el parque de diésel de alto kilometraje que circula por la zona, el cambio de inyectores es un caso habitual.
Cuando se busca más potencia
Es la pregunta que muchos hacen. Un cambio de potencia modifica las características del vehículo, afecta a la documentación y a tu póliza de seguro, y no se puede hacer a la ligera. Antes de nada, te explicamos qué implicaría para tu modelo concreto. Desactivar sistemas anticontaminación, como el filtro de partículas, la EGR o el AdBlue, no es legal para circular y no lo planteamos como solución. Si uno de esos sistemas falla, lo correcto es repararlo, y para eso tienes nuestros servicios de EGR y diagnosis.
Cuando el problema no es el software
A veces el cliente llega convencido de que su coche necesita una reprogramación y, al hacer la diagnosis, aparece un sensor que mide mal, un conector oxidado o una masa floja. Ningún software arregla eso. Por eso no empezamos nunca por programar: primero comprobamos que el hardware está bien, y solo entonces tocamos la centralita.
Cómo trabajamos
Cualquier programación empieza con una diagnosis completa y, cuando el sistema lo permite, con una copia de seguridad del software original. Durante el proceso, conectamos un mantenedor de tensión: una caída de batería a mitad de una programación puede dejar una centralita inutilizada. Al terminar, hacemos los aprendizajes que pide el coche y salimos a probarlo, a ser posible un tramo por autovía, para comprobar que todo responde con normalidad. Si quieres consultarnos tu caso, escríbenos aquí.